Estrenar casa debería darte tranquilidad. Sin embargo, el gas radón en viviendas de obra nueva puede colarse en esa ecuación sin que lo veas, lo huelas o lo notes en tu día a día.
Este gas natural procede del terreno y puede entrar por juntas, pasos de instalaciones, fisuras o encuentros entre la vivienda y la cimentación.
Una construcción nueva no está automáticamente libre de riesgo.
Si vas a comprar, promover o construir una vivienda, conocer cómo actúa el gas radón te ayuda a hacer las preguntas adecuadas:
¿Qué medidas incorpora el proyecto y cómo se comprobará que el aire interior es seguro?
Aquí encontrarás una explicación para distinguir los riesgos reales de los mitos.
Por qué una vivienda de obra nueva también puede tener radón
Una vivienda recién construida puede cumplir con los mejores estándares de confort, aislamiento y eficiencia energética, y aun así necesitar protección frente al radón.
En obra nueva se puede prevenir con mayor facilidad y menor coste. La clave está en entender qué ocurre bajo la casa:
El origen natural del gas radón
El radón no se fabrica.
Es un gas radiactivo de origen natural que se genera durante la desintegración del radio, presente en rocas, suelos y aguas subterráneas.
Desde ahí se desplaza por los poros del terreno hasta alcanzar la superficie.
Es más, la diferencia de presión entre el terreno y el interior del edificio puede favorecer que el gas se dirija hacia dentro.
La influencia del terreno y la ubicación de la vivienda
Dos casas construidas con el mismo sistema pueden comportarse de forma distinta frente al radón si se levantan sobre parcelas diferentes.
La concentración no depende solo de la presencia de uranio o radio en el subsuelo. De hecho, un suelo muy permeable permite que el radón se mueva con mayor facilidad hacia la cimentación.
El Consejo de Seguridad Nuclear considera la permeabilidad del terreno un criterio relevante. Por eso, la ubicación concreta dentro de la vivienda también importa. Sótanos, semisótanos y plantas bajas suelen requerir una revisión más cuidadosa.
Qué exige la normativa para las viviendas de nueva construcción
La protección frente al radón no debería dejarse para el final.
El Código Técnico de la Edificación, a través del DB-HS 6, exige limitar la entrada de radón procedente del terreno en los locales habitables de los edificios ubicados en los municipios incluidos en su clasificación de riesgo. El nivel de referencia es de 300 Bq/m³.
Para quien promueve, construye o compra, antes de elegir la cimentación, cerrar la solera o definir las instalaciones, hay que comprobar dónde se ubica la parcela y qué nivel de protección corresponde.
Medidas de protección contempladas en el Código Técnico de la Edificación
La protección debe responder al riesgo del municipio y al tipo de cimentación.
La primera medida habitual es la barrera de protección frente al radón. Se instala entre el terreno y los espacios a proteger.
En las situaciones que requieren una protección reforzada, la barrera se complementa con una cámara de aire ventilada o un sistema de despresurización del terreno.
La permeabilidad del suelo, la geometría de la planta, los muros enterrados y la posibilidad de mantener el sistema deben entrar en esa decisión.
Zonas con mayor riesgo de exposición al radón
El CTE divide los municipios afectados en Zona I y Zona II, una clasificación basada en la probabilidad de que los edificios sin protección específica superen el nivel de referencia de radón.
En Zona I, la obra nueva debe incorporar una barrera de protección o una cámara de aire ventilada.
En Zona II, la norma exige una barrera y añade una segunda medida: cámara ventilada o despresurización del terreno.
Empieza por consultar la zonificación del municipio en el Apéndice B del DB-HS 6 y el mapa del CSN.
Cómo prevenir la entrada de radón desde la fase de construcción
Prevenir el gas radón en viviendas de obra nueva empieza mucho antes de colocar el pavimento.
De allí que el momento más eficiente para actuar en el proyecto es cuando todavía se puede decidir cómo se relacionará la cimentación con el terreno.
Con el planteamiento claro, toca elegir el sistema que bloqueará o desviará el radón antes de que alcance los espacios donde vives o trabajas.
Y, después, asegurar una renovación de aire compatible con una vivienda eficiente y saludable:
Barreras antirradón y soluciones constructivas
La barrera antirradón es la primera línea de defensa entre el terreno y la vivienda. Se coloca en los elementos que están en contacto con el subsuelo para limitar el paso del gas.
Los puntos más sensibles suelen ser las juntas entre solera y muro, los solapes entre láminas, las esquinas, los pilares y cada perforación destinada a tuberías, saneamiento o instalaciones eléctricas.
Una ejecución fiable suele apoyarse en tres decisiones prácticas:
- Elegir una barrera con prestaciones frente al radón acreditadas y compatible con el sistema de cimentación e impermeabilización.
- Dibujar y replantear los detalles de encuentros antes de ejecutar.
- Revisar la continuidad y el sellado antes de cubrir las capas que dejarán la barrera fuera de alcance.
La importancia de diseñar una ventilación adecuada
Una vivienda eficiente necesita ser estanca donde debe serlo, pero no puede renunciar a renovar el aire.
En este punto vale la pena recordar que la ventilación controlada ayuda a diluir los contaminantes interiores, incluido el radón que pudiera haber atravesado las protecciones, y forma parte de la estrategia de calidad del aire interior.
Así que conviene diferenciar dos tipos de ventilación. La ventilación de los espacios habitables renueva el aire de las habitaciones; reduce concentraciones interiores, pero no sustituye a una barrera.
La ventilación de una cámara sanitaria o espacio de contención evacúa el gas acumulado bajo la vivienda para reducir la presión y la carga de radón.
Si el proyecto incorpora despresurización activa, deja previsto desde el inicio el trazado de tubos y el punto de salida al exterior.
Es recomendable medir el radón en una vivienda nueva
Medir el gas radón en viviendas de obra nueva es una comprobación sensata, incluso cuando el proyecto incorpora las medidas exigidas.
La barrera, los sellados y la ventilación reducen el riesgo, pero la medición es la única forma de saber qué concentración existe realmente.
En España, el nivel de referencia es 300 Bq/m³ como promedio anual. No es una frontera entre «seguro» y «peligroso», sino un valor a partir del cual hay que estudiar medidas.
La clave no está en comprar cualquier detector. Hay que elegir el momento adecuado y medir en las estancias correctas:
Cuándo realizar la primera medición
La primera medición conviene hacerla cuando la vivienda ya está terminada y en condiciones similares a su uso habitual.
Deben estar en funcionamiento los cerramientos, la ventilación y, si existe, el sistema de despresurización del terreno.
Para estimar la exposición media, el CSN recomienda mantener los detectores durante al menos tres meses y evitar el verano, ya que suele haber mayor ventilación natural.
Qué hacer si los niveles superan los valores de referencia
Un resultado superior a 300 Bq/m³ no exige improvisar. Pide una valoración técnica para identificar por dónde está entrando el radón.
La solución puede requerir sellados localizados, mejorar la ventilación de la vivienda, activar o reforzar la ventilación de una cámara sanitaria o instalar un sistema de despresurización bajo la solera.
Estos sistemas extraen el gas del terreno y lo expulsan a la atmósfera antes de que entre en la vivienda.
Cómo asegurar una vivienda saludable desde el primer día
La mejor decisión es integrar la prevención desde el proyecto y comprobar el resultado cuando la casa ya funciona como lo hará en la vida real.
No se trata de añadir complejidad innecesaria a la obra sino de evitar que una cuestión previsible se convierta en una reforma incómoda.
A partir de ahí, merece la pena ver qué ventajas ofrece adelantarse al problema:
Ventajas de incorporar medidas preventivas frente al radón
Prevenir la entrada de radón durante la construcción suele ser más sencillo y rentable.
Incluso la barrera, los sellados de pasos de instalaciones y una cámara ventilada o sistema de despresurización pueden integrarse con la cimentación sin afectar al diseño.
El valor del asesoramiento especializado en construcción y mitigación del gas radón
Cada proyecto tiene sus propios condicionantes como tipo de terreno, municipio, sistema de cimentación y presencia de sótanos.
Aplicar una solución estándar sin estudiar la parcela puede llevar a sobredimensionar la obra o dejar puntos de entrada sin resolver.
En XpertRadon contamos con un equipo de físicos expertos en Protección Radiológica que ofrece mediciones certificadas.
Si vas a construir, promover o adquirir una vivienda nueva, consulta con nosotros.