14May2026

Radón y reformas: Qué tener en cuenta si vas a reformar un local en zona de riesgo 

Radón y reformas Qué tener en cuenta si vas a reformar un local en zona de riesgo

Si vas a reformar un local ubicado en una zona de riesgo, la posibilidad de ignorar el radón puede ser un error caro y peligroso. 

Si te fijas, lo que parece un detalle técnico puede convertirse en un serio inconveniente para la salud de tu equipo y la viabilidad de tu negocio. 

Y más que el radón no avisa, no huele, no se ve y, sin embargo, se cuela por grietas y huecos en los cimientos. 

Por eso, justo en medio de una reforma, cuando abres paredes o suelos, puedes facilitar su entrada o atraparlo sin darte cuenta. 

Pero no te preocupes. Entender qué debes tener en cuenta antes y durante la reforma te pone en ventaja. 

Así que sigue leyendo. Aquí te vamos a contar lo que realmente importa para que tu decisión sea segura y alineada con las mejores prácticas. 

¿Cuáles son las medidas básicas de protección contra el radón? 

Si estás por reformar un local en una zona donde el radón es un problema, afortunadamente, existen medidas básicas de protección para reducir la exposición: 

1. Realizar mediciones de radón:  

  • Existen kits de medición  de corta y larga duración o se pueden realizar a través de empresas especializadas. 
  • Los niveles de referencia o actuación varían según las normativas, pero en general se buscan niveles por debajo de 300 Bq/m³.

2. Ventilación: 

  • Ventilación natural: Abrir ventanas y usar ventiladores puede ayudar a diluir el radón en el aire. Sin embargo, esta es una solución temporal y no siempre suficiente. 
  • Ventilación mecánica: Instalar sistemas de extracción o presurización, especialmente en sótanos o bajo los pisos, es una medida muy efectiva.  

3. Sellado de puntos de entrada: 

  • El radón se filtra a través de grietas en pisos y paredes, juntas de construcción, espacios alrededor de tuberías, cavidades en las paredes y sumideros. 
  • Sellar estas aberturas con yeso, masilla u otros materiales adecuados es clave para impedir su entrada. 
  • Las barreras de protección antirradón, como láminas especiales, pueden instalarse en los cimientos para evitar que el gas penetre. 

4. Consideraciones en construcciones nuevas: 

  • Es más fácil y económico incorporar medidas de protección contra el radón al inicio de la construcción. 
  • Esto puede incluir la instalación de barreras de protección, membranas antirradón, y sistemas de despresurización del terreno o ventilación del forjado sanitario. 

5. Medidas adicionales: 

  • Evitar acumulación: Si hay un sótano o espacio debajo del local, asegura que esté bien ventilado y sellado. 
  • Educación y concienciación: Informarse y difundir datos sobre los peligros del radón es fundamental para disminuir la exposición. 
  • No fumar: Si se fuma, dejar de hacerlo, ya que el riesgo de cáncer de pulmón por exposición al radón se multiplica si se combina con el tabaquismo.  

Qué tener en cuenta si vas a reformar un local en zona de riesgo de radón 

Si estás a punto de poner manos a la obra en un local ubicado en una zona de riesgo, hay varios aspectos que conviene tener muy claros desde el principio. 

Sobre todo, porque no se trata solo de cumplir con la normativa, sino de proteger tu inversión, a tu equipo y a tus futuros clientes: 

Antes de la reforma 

  • Realiza pruebas de radón: 

Se trata de una decisión estratégica que puede ahorrarte problemas técnicos, legales y de salud a medio y largo plazo. 

Ahora bien, ¿por qué es tan importante hacer las pruebas antes de reformar? 

Porque, una vez que intervienes el suelo, sellas espacios o cambias la ventilación, los niveles de radón pueden modificarse radicalmente. 

Una reforma mal enfocada atrapa el gas dentro del local, empeorando una situación que podría haberse evitado con una simple medición inicial. 

Además, medir al principio te permite diseñar soluciones más precisas. Por ejemplo, si los niveles son moderados, bastará con mejorar la ventilación natural o mecánica. 

Si son elevados, quizás necesites instalar barreras antirradón o sistemas de despresurización del terreno. 

Pero, en todos los casos, lo fundamental es saber con qué estás lidiando. 

  • Evalúa los resultados: 

Una vez que tengas los resultados de la medición de radón en mano, el siguiente paso no es correr a reformar, sino interpretar bien esos datos. 

Aquí es donde muchas empresas se equivocan. 

Porque subestiman lo que significa un nivel elevado y se lanzan a la obra sin un plan claro para mitigar el riesgo. Y luego vienen los problemas. 

Esto significa que, si los números superan el umbral recomendado (normalmente 300 Bq/m³ en España, según el Código Técnico de la Edificación), necesitas actuar. 

De hecho, evaluar los resultados no solo implica saber si hay radón o no. También importa el grado de exposición, la ubicación exacta del problema (porque puede concentrarse más en una zona del local) y la tipología del edificio. 

Durante la reforma 

  • Ventilación: 

Uno de los aspectos más importantes, y muchas veces ignorado, es la ventilación. 

Y no hablamos de abrir una ventana y ya. Hablamos de pensar en serio cómo se va a mover el aire dentro del local. 

Este punto es lo que marca la diferencia entre un espacio seguro y uno que acumula gas radón sin que nadie lo note. 

¿Por qué la ventilación importa tanto? 

Porque el radón entra desde el subsuelo, se filtra por grietas, juntas o cualquier punto de contacto con el terreno y se acumula en interiores mal ventilados. 

Como no tiene olor ni color, nadie se entera. Pero, si no se renueva el aire, se concentra y alcanza niveles peligrosos. 

Lo bueno es que, durante la obra, tienes una oportunidad de oro para diseñar un sistema de ventilación eficiente desde cero. 

  • Sellado: 

Lo que no se ve, como las pequeñas fisuras, juntas mal selladas o grietas en el suelo, puede convertirse en la vía directa para que ese gas silencioso entre sin permiso. 

Por eso, el sellado es una de las primeras líneas de defensa que deberías considerar durante la obra. 

¿Qué es exactamente lo que hay que sellar? 

En pocas palabras, todo lo que conecte el interior del local con el subsuelo o las estructuras por donde el radón podría filtrarse. 

  • Espacios de contención ventilados: 

Hay situaciones en las que sellar y ventilar no es suficiente, o directamente no se puede garantizar una protección completa con esas medidas. 

Es ahí donde entra una estrategia constructiva que vale oro: crear espacios de contención ventilados. 

En efecto, se trata de crear una cámara de aire entre el terreno y el interior del local, que es una especie de «colchón técnico» que impide que el radón del subsuelo llegue al ambiente interior. 

Puede instalarse, por ejemplo: 

  1. Bajo la losa del suelo (muy útil si vas a rehacer completamente el pavimento). 
  2. Detrás de muros de contención que estén en contacto directo con el terreno. 
  3. En cámaras técnicas bajo tarimas, falsos suelos o sótanos ventilados. 
  • Sistemas de extracción: 

Hay reformas en las que, a pesar de ventilar, sellar y planificar bien, los niveles de radón siguen siendo altos. 

En esos casos, no queda otra: hay que ir más allá y extraer el gas directamente del terreno antes de que llegue al interior del local. 

Para eso existen los sistemas activos de extracción de radón, una solución técnica muy efectiva y cada vez más utilizada en zonas de riesgo elevado. 

¿Cómo funcionan? 

En este caso, un sistema crea una succión bajo la losa del suelo o en puntos específicos del subsuelo. Ese gas radón se capta antes de entrar al edificio y se canaliza hacia el exterior, donde se dispersa sin riesgo. 

  • Láminas antirradón: 

Estas láminas son materiales especialmente diseñados para crear una barrera impermeable y resistente que evita que el radón se filtre desde el suelo hacia el interior del local. 

¿Por qué conviene instalarlas durante la reforma? 

Porque aprovechar que estás trabajando en la base te permite colocar esta barrera de forma integral y sin complicaciones. 

Si no lo haces ahora, ponerla después es casi imposible sin desmontar buena parte del suelo, lo que implica más coste y molestias. 

Además, las láminas antirradón son un complemento perfecto para otras medidas, como el sellado de juntas y grietas o los sistemas de ventilación. 

Cabe destacar que todas estas medidas pueden ser efectivas en algunos casos y en otros no, cada edificio y tipo de terreno verá favorecidas unas medidas respecto a otras- Es por ello que siempre es recomendable ponerse en manos de especialistas. 

Después de la reforma 

  • Medición de radón final: 

Después de terminar la reforma, lo más sensato es hacer una medición de radón final. 

¿Por qué? Porque esta es la única manera real de verificar que todas las medidas que implementaste para mitigar el gas están funcionando como deben. 

No importa si has sellado grietas, instalado sistemas de ventilación o cambiado materiales: el radón es un enemigo escurridizo que puede colarse por puntos que no detectaste durante la obra. 

Por eso, la prueba postreforma no es un trámite más, sino la confirmación de que el espacio es seguro. 

Además, esta prueba te brinda tranquilidad. Evita que te quedes con la duda o que, peor aún, descubras problemas cuando ya es demasiado tarde. 

También te sirve para cumplir con normativas vigentes y, en caso de inspecciones, para demostrar que tomaste en serio la seguridad y la salud en tu local. 

Por último, considera que hacer la prueba a tiempo te permite corregir cualquier fallo rápidamente, sin necesidad de deshacer o rehacer partes de la reforma. 

  • Mantenimiento: 

Después de la obra, no basta con instalar un buen sistema de ventilación y extracción; tienes que asegurarte de que siga haciendo su trabajo día a día. 

Por eso, realizar un mantenimiento regular es clave. Así, evitas que se acumule polvo, que los filtros se saturen o que cualquier componente se desgaste sin que lo notes. 

Además, no se trata solo de encender y apagar el equipo. Hay que inspeccionar conductos, revisar que no haya bloqueos ni fugas y cambiar los filtros cuando sea necesario. 

Por otro lado, si detectas cualquier anomalía, un ruido extraño, menor flujo de aire o algún olor, no lo ignores. 

Ese puede ser el primer aviso de que el sistema necesita atención urgente para no perder eficacia. 

Recuerda que un mantenimiento constante no solo protege la salud de quienes trabajan o visitan el local, sino que también evita gastos mayores a futuro. 

Por último, vale la pena recordar que la mitigación del radón es un proceso técnico que requiere la colaboración de profesionales especializados. 

En XpertRadón llevamos décadas comprometidos con un objetivo claro: ofrecer soluciones rigurosas y efectivas frente al gas radón. 

Esta combinación de experiencia técnica y vocación científica es lo que nos permite garantizar un servicio de máxima fiabilidad. 

Actualmente, damos servicio a más de 2.000 instalaciones en toda España, entre ellas más de 30 hospitales públicos y privados. 

Si buscas que la reforma y el mantenimiento de tu local estén a la altura de los más altos estándares de calidad y seguridad, estás en el lugar indicado. 

En XpertRadón combinamos conocimiento técnico, compromiso y un enfoque práctico para ayudarte a proteger tu espacio con confianza.  

Contáctanos.

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