El radón en hospitales y centros sanitarios es probablemente el riesgo del que menos se habla en tus reuniones de seguridad.
Algún día te lo preguntarán: puede ser un inspector, un delegado de prevención o una enfermera de la planta baja que ha leído algo y quiere saber si en el centro lo han medido.
Si tu respuesta es «no lo sé», no eres un caso raro.
Tienes protocolos de higiene, planes de ventilación y formación continua. Pero el radón es un gas natural que sube desde el terreno, no se ve ni huele, y se acumula en sótanos, archivos y plantas bajas, justo donde tu equipo pasa horas.
No provoca un susto inmediato, y por eso se aplaza.
Salir de esa incertidumbre es más sencillo de lo que parece. Una medición con detectores analizados en un laboratorio acreditado te da un número claro.
Aquí te explicamos cuándo medir, qué exige la normativa y cómo dar el primer paso.
¿Por qué puede haber gas radón en hospitales y centros sanitarios?
El radón en hospitales y centros sanitarios procede del terreno sobre el que se construye el edificio.
Este gas radiactivo se genera de forma natural en el subsuelo y puede acumularse en espacios interiores cuando la renovación del aire resulta insuficiente.
No todos los terrenos liberan la misma cantidad de radón ni permiten que se desplace con igual facilidad.
Entender estas diferencias te ayudará a reconocer qué puntos de tu centro conviene evaluar con más atención:
Cómo entra el radón desde el terreno al interior de los edificios
El radón se desplaza por los poros y las fisuras del terreno hasta encontrar vías de entrada al edificio.
Puede atravesar grietas en la solera, juntas de construcción y huecos alrededor de tuberías.
Los muros de sótano en contacto con el suelo también pueden facilitar su paso.
Incluso la diferencia de presión ayuda a explicar este movimiento. Cuando la presión interior es inferior a la del aire del terreno, el edificio favorece la entrada de gas desde el subsuelo.
Qué zonas de un centro sanitario pueden presentar mayor concentración
Los sótanos, semisótanos y espacios de planta baja merecen especial atención por su proximidad al terreno.
La acumulación puede aumentar cuando la renovación del aire es escasa.
En tu centro, esto puede orientar la revisión hacia archivos, almacenes, vestuarios o salas técnicas situados bajo rasante.
Las plantas superiores tampoco quedan descartadas, ya que el movimiento del aire puede llevar el gas hasta ellas.
Qué riesgos supone la exposición al radón en centros sanitarios
El principal riesgo del radón en hospitales y centros sanitarios es el aumento de la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón.
El daño no tiene por qué manifestarse durante la jornada laboral. La preocupación está en la exposición acumulada durante años.
Por otra parte, el tabaquismo agrava el riesgo por su efecto combinado con el radón. Eso no significa que las personas que nunca han fumado estén protegidas.
Para entender a quién afecta más esta exposición debes mirar cuánto tiempo pasa cada persona en las zonas donde se detecta radón:
La exposición prolongada de trabajadores y personal sanitario
Quienes trabajan durante años en un centro sanitario pueden acumular exposición al radón al respirar de forma habitual aire que lo contiene.
El riesgo no implica que vayan a enfermar, pero la exposición prolongada aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón.
Esta situación no afecta únicamente a médicos y profesionales de enfermería.
Para evaluar la exposición laboral al radón, importan la concentración en cada espacio y el tiempo que permanece allí cada trabajador.
Por eso, también debes tener en cuenta al personal de administración, limpieza, mantenimiento o archivo que ocupe zonas con presencia del gas.
Por qué el tiempo de permanencia es un factor importante
La concentración indica cuánto radón contiene el aire, pero no cuánto ha respirado una persona durante su actividad.
Para valorar la exposición necesitas relacionar ese dato con las horas de permanencia.
A igual concentración y condiciones, pasar más tiempo en una estancia supone una mayor exposición acumulada.
Cuándo se debe medir el radón en un hospital o centro sanitario
En España, la obligación de medir radón en hospitales y centros sanitarios depende de su ubicación y de las plantas donde se desarrolla el trabajo.
Si tu centro tiene espacios laborales en planta baja o bajo rasante y está en un municipio de actuación prioritaria, debes evaluar sus concentraciones.
Saber cuándo medir es el primer paso; elegir bien los espacios y el periodo de medición permite obtener resultados representativos:
Cómo identificar las zonas del edificio que deben analizarse
Empieza por los espacios de trabajo situados en planta baja y bajo rasante.
Para los centros sujetos a la Instrucción IS-47, la planificación debe considerar la superficie, las características constructivas y los lugares donde el personal permanece más tiempo.
Asimismo, consultar a los trabajadores ayuda a identificar usos que no siempre aparecen en los planos.
Duración y condiciones de una medición de radón
Una lectura puntual no sustituye el estudio necesario para estimar el promedio anual.
La IS-47 establece dos opciones: medir durante un mínimo de tres meses, no necesariamente consecutivos, entre el 1 de octubre y el 31 de mayo; o medir a lo largo de un año natural, en periodos de duración máxima trimestral.
Planifica también la ubicación y protección de los detectores para evitar desplazamientos durante la limpieza o el trabajo diario.
Qué hacer si se detectan concentraciones elevadas de radón
Si una medición detecta concentraciones elevadas, revisa qué representa el resultado, ya que una lectura puntual no equivale al promedio anual.
En España, el nivel de referencia para los lugares de trabajo es de 300 Bq/m³ como media anual.
Así que veremos qué medidas frenan la entrada del radón y cuáles reducen su acumulación interior:
Soluciones para reducir la entrada y acumulación del gas
Reducir el radón en hospitales y centros sanitarios exige distinguir dos objetivos: impedir que el gas entre y evitar que se acumule dentro.
Si el gas penetra por discontinuidades del cerramiento, sellarlas puede limitar su entrada.
Cuando existe una infiltración más extendida, puede ser necesario actuar bajo la solera mediante captación y extracción.
En tu centro, conviene que el diagnóstico determine si basta una actuación localizada o hace falta proteger una superficie mayor.
Ventilación, sellado y sistemas de despresurización
La ventilación renueva el aire interior y puede reducir la concentración de radón.
Sin embargo, extraer aire sin una entrada suficiente desde el exterior puede generar depresión y favorecer la infiltración desde el terreno.
El sellado actúa sobre grietas, juntas y encuentros alrededor de instalaciones.
Su función es limitar los pasos del gas y complementar otras medidas.
Por su parte, la despresurización del terreno busca captar el aire con radón antes de que entre al edificio.
Utiliza uno o varios puntos bajo la solera o tras los muros de sótano, conectados a un conducto de evacuación al exterior.
Cómo establecer un plan de control del radón en centros sanitarios
Lo primero es definir quién coordinará el estudio, cómo se documentarán los resultados y qué actuaciones se pondrán en marcha si aparecen concentraciones elevadas.
Para que el plan resulte útil, necesitas relacionar cada resultado con su zona de medición y las condiciones del estudio:
Medición, diagnóstico y elección de las medidas correctoras
Para ello, delimita las zonas de muestreo según su ubicación, distribución y ventilación.
Registra también los horarios de ocupación, ya que conocer la concentración y el tiempo de permanencia permite evaluar la exposición del personal.
Por su parte, el diagnóstico técnico ayudará a determinar si conviene sellar vías de entrada, mejorar la ventilación, despresurizar el terreno o combinar actuaciones.
Antes de intervenir, acuerda qué zonas se protegerán, cómo funcionará el sistema y qué mantenimiento necesitará.
Seguimiento para comprobar la eficacia de las actuaciones
Terminar la obra no es terminar el trabajo. Hasta que no vuelves a medir, no sabes si la solución ha funcionado.
Si la concentración sigue por encima, no significa que todo esté perdido. Toca revisar qué ha pasado, ajustar la actuación y valorar la dosis que pueden estar recibiendo tus trabajadores.
En XpertRadón somos físicos expertos en protección radiológica y solo medimos: no vendemos remediación.
Todos nuestros detectores se analizan en el LaRUC, laboratorio acreditado por ENAC.
Escríbenos y planificamos las mediciones de tu centro para verificar los resultados tras la intervención.