El radón en hoteles es precisamente el riesgo que pocos ven venir.
No huele, no se ve y no avisa.
Y ahí está el problema para cualquier alojamiento turístico. Puedes tener limpieza impecable, decoración cuidada y un servicio excelente, y aun así estar exponiendo a tus huéspedes y a tu personal a niveles de radón por encima de lo recomendable.
La normativa española ya contempla límites de concentración en edificios, y los establecimientos turísticos no están exentos de esa responsabilidad.
La buena noticia es que medir y controlar el radón en un alojamiento turístico es un proceso accesible, con soluciones técnicas conocidas y protocolos claros.
Aquí tienes lo que necesitas saber para identificar el riesgo real en tu hotel, entender qué exige la ley y aplicar medidas que protejan a quienes confían en ti cada noche.
Por qué el radón también es un riesgo en hoteles y alojamientos turísticos
Cuando piensas en riesgos para un hotel, seguramente imaginas incendios, fugas de agua o fallos eléctricos.
El radón en hoteles rara vez entra en esa lista, y eso es el problema.
Los hoteles y alojamientos turísticos tienen algo que los hace vulnerables y es la rotación constante de personas.
Para entender el alcance de este riesgo, conviene mirar dos cosas por separado:
Características de este tipo de edificios
Los hoteles y alojamientos turísticos tienen particularidades constructivas que los hacen más propensos a acumular radón que una vivienda estándar.
Las plantas bajas y los sótanos suelen alojar zonas técnicas, spas, gimnasios o incluso habitaciones, precisamente los espacios más cercanos al terreno y, por tanto, más expuestos a la entrada del gas.
A esto se suma que los edificios más modernos, con aislamientos térmicos reforzados y carpinterías estancas, reducen las corrientes de aire que antes ventilaban el interior de forma natural.
Y luego está la variable del terreno. Los alojamientos ubicados en zonas graníticas, en antiguas explotaciones mineras o en regiones con suelos ricos en uranio parten con un riesgo estructural más alto.
Exposición de trabajadores y huéspedes
El personal que trabaja en recepción, limpieza, mantenimiento o zonas técnicas situadas en plantas bajas acumula horas de exposición día tras día, durante meses o años.
Es una exposición sostenida, del mismo tipo que preocupa en cualquier entorno laboral con riesgos ambientales.
Los huéspedes, en cambio, suelen pasar pocas noches en el establecimiento.
Por eso no basta con pensar en el radón como un problema técnico del edificio.
Es, sobre todo, un problema de personas: quiénes son, cuánto tiempo pasan dentro y qué puedes hacer tú para que ese tiempo no suponga un riesgo.
Factores que favorecen la acumulación de radón en establecimientos turísticos
El radón en hoteles depende de una combinación de factores que rara vez se analizan juntos.
Y aquí conviene detenerse un momento, porque son precisamente dos puntos los que marcan la diferencia entre un hotel con niveles controlados y uno con un problema real:
Ubicación y contacto con el terreno
Si tu establecimiento se levanta sobre suelos graníticos, pizarrosos o con presencia de fosfatos, el gas está ahí, saliendo del terreno de forma continua.
El contacto físico con el terreno es lo que convierte ese riesgo geológico en un problema real dentro del edificio. Los puntos más críticos suelen ser:
- Soleras y forjados sanitarios sin capa antirradón.
- Grietas de retracción en el hormigón.
- Juntas de dilatación mal selladas entre distintos cuerpos del edificio.
- Pasos de instalaciones que atraviesan la losa y crean microaberturas.
Ventilación y distribución de los espacios
Aquí es donde entra en juego el diseño interior, y donde muchos establecimientos turísticos cometen el mismo error sin saberlo.
Las habitaciones situadas en sótanos o semisótanos suelen tener menor renovación de aire, lo que se traduce en más gas acumulado.
La distribución interna también influye. Pasillos largos sin salidas de aire, zonas comunes cerradas herméticamente para el control climático, o sistemas de climatización centralizada que recirculan el mismo aire sin aportar suficiente aire exterior.
Cómo evaluar el riesgo de radón en un alojamiento turístico
Evaluar el riesgo de radón en hoteles empieza por entender que no todos los edificios están expuestos por igual.
La concentración depende del terreno sobre el que está construido el alojamiento, del tipo de cimentación y de la porosidad del suelo.
Por eso, saber que existe riesgo no es lo mismo que saber cuánto riesgo hay, ni qué hacer con esa información una vez la tienes.
Ahí entran en juego la medición técnica y el marco legal que la respalda:
Medición profesional y análisis de resultados
Un detector doméstico de bajo coste puede darte una idea orientativa, pero no sirve para tomar decisiones legales ni sanitarias.
Para evaluar el radón en hoteles con garantías necesitas una medición certificada.
La técnica de referencia utiliza dosímetros pasivos, unos dispositivos pequeños que se colocan en las habitaciones y zonas de riesgo durante un periodo mínimo de tres meses.
Los dosímetros se distribuyen siguiendo un criterio técnico, no al azar:
- Habitaciones en planta baja o semisótano, con prioridad sobre las plantas superiores.
- Zonas comunes con ocupación prolongada, como recepción o espacios de descanso del personal.
- Salas técnicas y almacenes en contacto directo con el terreno.
Una vez recogidos los dosímetros, un laboratorio acreditado analiza los resultados y los expresa en becquerelios por metro cúbico (Bq/m³).
El informe final debería darte algo más que un número. Un buen análisis técnico identifica las vías de entrada del gas y te orienta hacia las medidas correctoras más eficaces para tu caso.
Normativa y recomendaciones aplicables
España regula la exposición al radón a través del Código Técnico de la Edificación (CTE), concretamente en el documento básico HS6, de obligado cumplimiento desde 2019 para determinados usos y zonas del territorio.
El límite de referencia establecido es de 300 Bq/m³ como concentración media anual en espacios habitables.
Para alojamientos turísticos, esto incluye habitaciones, zonas comunes y espacios de trabajo del personal, no solo las áreas de pernoctación.
Las recomendaciones prácticas más habituales incluyen:
- Mejorar la ventilación de sótanos y plantas bajas con sistemas de extracción mecánica.
- Sellar grietas y juntas en soleras y muros en contacto con el terreno.
- Instalar sistemas de despresurización del suelo en edificios con niveles elevados.
- Repetir la medición cada cierto tiempo, especialmente tras reformas que afecten a la hermeticidad del edificio.
Medidas para garantizar espacios seguros frente al radón
Antes de tocar una sola pared, necesitas saber cuánto radón hay realmente en tus instalaciones, en qué zonas se concentra y en qué momentos del año sube o baja.
Esa medición inicial marca todo lo que viene después.
Con los datos en la mano, las medidas se dividen en dos frentes que se complementan:
Sistemas de mitigación y ventilación
El sistema más habitual y más eficaz para el radón en hoteles es la despresurización del subsuelo activa.
Consiste en instalar un tubo con un pequeño extractor que capta el gas justo debajo de la solera y lo expulsa al exterior antes de que llegue a entrar en el edificio.
No es una obra invasiva. En la mayoría de los casos se instala desde el interior, sin afectar a la actividad del hotel ni a la experiencia del huésped.
Seguimiento y mantenimiento periódico
Instalar un sistema de mitigación no cierra el asunto. El radón varía con las estaciones, la presión atmosférica y hasta con cambios en el terreno circundante, así que una medición puntual nunca cuenta toda la historia.
Lo recomendable es repetir la medición cada año, y siempre después de reformas que afecten a soleras, cimientos o sistemas de ventilación.
Así, ese seguimiento constante es lo que convierte una instalación puntual en una garantía real y sostenida en el tiempo.
Por qué contar con especialistas es clave para proteger el establecimiento
Medir el radón en hoteles no es tarea para improvisar con un detector genérico.
Necesitas datos fiables, con validez legal, y eso solo lo garantiza un equipo con formación específica en protección radiológica.
Ahí es donde se nota la diferencia entre cumplir el expediente y proteger de verdad a las personas que confían en tu hotel cada noche:
Cumplimiento normativo y tranquilidad para los clientes
La normativa no deja demasiado margen de interpretación.
El Código Técnico de la Edificación fija un nivel de referencia de 300 Bq/m³ para el promedio anual de concentración de radón, y los establecimientos ubicados en zonas afectadas están sujetos a esta exigencia.
Cumplir no es solo evitar sanciones. Es poder responder con datos, no con suposiciones, si un huésped o un inspector pregunta por la calidad del aire en tus instalaciones.
Soluciones de medición y mitigación con Xpertradon
En Xpertradon llevamos desde 1995 dedicados en exclusiva a la protección radiológica, con acreditación ISO 9001 y equipo propio de físicos especializados.
Trabajamos con criterios de trazabilidad e independencia, algo que en un sector tan técnico marca la diferencia entre un informe válido y uno que no resistirá una revisión.
Si gestionas un hotel o un alojamiento turístico y quieres saber con certeza qué está pasando con el aire que respiran tus huéspedes, consulta con nuestro equipo y da el primer paso hacia un establecimiento seguro y conforme a la normativa.