Tienes una oficina impecable, un local bien ventilado o un almacén recién reformado. Todo parece estar en orden… hasta que alguien sugiere medir los niveles de radón. Lo haces, porque cumples con todo, como debe ser, y sorpresa: el resultado, más de 300 Bq/m³.
Porque el radón no huele, no se ve, no suena. Pero está. Y cuando pasa cierto umbral, como esos temidos 300 becquerelios por metro cúbico, deja de ser un número técnico y se convierte en una preocupación real para tu equipo, tu empresa y, sobre todo, para la salud de las personas que trabajan contigo.
Por eso, este artículo está diseñado para ayudarte a entender exactamente:
- Qué exige la normativa española si tienes más de 300 Bq/m³ en tu espacio laboral.
- Quién puede intervenir para resolver el problema de forma técnica y conforme a la ley.
- Qué pasos debes seguir desde la detección hasta la solución.
¿Por qué es un riesgo el radón en concentraciones superiores a 300 Bq/m³?
Cuando hablamos del radón, estamos hablando de un enemigo silencioso. Es un gas radiactivo natural, incoloro e inodoro, que se libera del suelo y las rocas y que puede acumularse en el interior de los edificios, especialmente en sótanos, plantas bajas y espacios poco ventilados.
El problema empieza cuando esa concentración supera los 300 Bq/m³, porque ahí ya no estamos ante una mera presencia, sino ante un riesgo real para la salud humana.
El umbral de los 300 Bq/m³ no es casualidad: es el valor de referencia legal adoptado por la Directiva 2013/59/Euratom y transpuesto a la legislación española mediante el RD 1029/2022.
Por encima de este valor, los estudios científicos son claros: aumenta de forma significativa el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, incluso en personas no fumadoras. Y si además se fuma, el riesgo se multiplica.
Superar este umbral convierte el lugar de trabajo en un entorno potencialmente cancerígeno. No actuar implica ignorar un problema de salud pública y, además, incumplir la ley.
¿Qué empresas o profesionales pueden ayudarte a reducir el radón?
Si has detectado niveles de radón por encima de 300 Bq/m³ en tu lugar de trabajo, lo primero que debes saber es que no es el fin del mundo… pero sí es algo que necesita atención cuanto antes.
¿La buena noticia? Existen profesionales especializados en este tema que pueden ayudarte a resolverlo de forma segura, eficaz y sin dramas.
¿Por dónde empezar?
Lo ideal es actuar en dos fases:
Primero, medir la concentración de radón. Y segundo, aplicar soluciones eficaces para reducirla, si los valores superan los límites establecidos por la normativa.
Ahora bien, no vale cualquier medición ni cualquier empresa. Aquí entran en juego los verdaderos expertos.
¿Quién puede ayudarte a reducir el radón?
Ante un resultado superior a 300 Bq/m³, lo más importante es saber que hay soluciones eficaces y totalmente reguladas. Pero no cualquiera puede intervenir.
¿Quién está legalmente autorizado?
Solo una UTPR (Unidad Técnica de Protección Radiológica), autorizada en radón por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), puede:
- Realizar mediciones certificadas
- Emitir informes válidos ante inspecciones
- Dirigir la evaluación radiológica y asesorar en medidas correctoras
- Acompañarte en la declaración oficial de exposición
Cualquier otro tipo de medición o intervención no tiene validez legal para cumplir el RD 1029/2022.
Pasos clave para evaluar y corregir la exposición al radón en tu lugar de trabajo
Si estás leyendo esto, es porque sabes que hay temas que no se pueden dejar para después. La presencia de radón en espacios laborales no es solo un dato técnico: es un factor de salud ocupacional que debe abordarse con rigor, criterio y sentido común.
La idea es llevarte paso a paso por lo que realmente importa: cómo detectar el problema, cómo actuar y, sobre todo, cómo proteger a las personas:
1. Confirma los niveles: mide correctamente
Primero lo primero: ¿cómo sabes qué hay más de 300 Bq/m³ en tu lugar de trabajo?
Lo ideal es haberlo medido con detectores pasivos homologados durante al menos tres meses consecutivos, durante el período comprendido entre el 1 de octubre y el 31 de mayo. La medición debe estar realizada por una UTPR o laboratorio acreditado UNE-EN ISO/IEC 17025
Si no lo has hecho aún, contacta con una empresa especializada en medición de radón o consulta con tu servicio de prevención de riesgos laborales. Ellos sabrán guiarte para hacerlo correctamente.
2. No estás solo: ¿quién puede ayudarte?
Cuando el resultado supera los 300 Bq/m³, no tienes que resolverlo solo ni hacerte ingeniero de la noche a la mañana.Consulta con tu Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL): es tu principal aliado. Tiene la responsabilidad de evaluar el riesgo y proponer soluciones dentro del marco legal coordinandose con una UTPR autorizada en radón por el CSN.
3. Evalúa el riesgo real
Una vez que sabes que el radón está por encima del límite, toca analizar en detalle. No es lo mismo un almacén que se usa dos veces por semana que una oficina con diez personas trabajando ocho horas al día.
Aquí se revisan varias variables, como:
- Tiempo de permanencia de los trabajadores.
- Nivel de concentración del gas en cada zona.
- Posibilidades de ventilación o aislamiento.
- Riesgos para colectivos vulnerables.
4. Elige la solución más eficaz (y realista)
Ahora sí, manos a la obra. Hay muchas formas de reducir el radón, pero lo importante es elegir la que se adapte mejor a tu espacio y tus necesidades. Las más habituales son:
- Mejorar la ventilación natural o forzada. A veces, algo tan simple como abrir más ventanas o instalar un extractor puede hacer maravillas.
- Sellar grietas y puntos de entrada. El radón suele colarse desde el suelo, así que conviene revisar juntas, desagües y muros.
- Presurización o sistemas de despresurización del terreno. Esto ya es más técnico y suele requerir intervención profesional.
Todo esto debe estar supervisado por la UTPR, que documentará y verificará la eficacia de las medidas.
5. Vuelve a medir: comprobar es clave
Una vez aplicada la solución, hay que volver a medir. No vale con suponer que todo está bien.
Repite el proceso de monitorización para confirmar que los niveles han bajado de forma sostenida. Esta verificación también debe documentarse, sobre todo si hay inspecciones laborales o auditorías de salud. Y debe ser una UTPR autorizada en radón quién se encargue de documentar y notificar las actividades realizadas y sus resultados.
6. Forma e informa a tu equipo
Puede que hasta ahora nadie en tu equipo sepa qué es el radón o por qué estás haciendo obras o instalando ventiladores extraños en la planta baja.
Habla con claridad. Explica lo que está pasando, qué medidas se están tomando y por qué es importante.
Esto no solo genera confianza, sino que también mejora la cultura preventiva de la organización. Y créeme, eso vale oro.
7. Deja constancia y cumple la normativa
Por último, pero no menos importante: documenta todo.
Guarda las mediciones, las acciones correctoras, las comunicaciones internas y cualquier intervención técnica. Esto te protege ante cualquier requerimiento legal y demuestra que estás actuando con responsabilidad. Toda esta documentación puede ser requerida por la Inspección de Trabajo o por el CSN.
Normativa y obligaciones legales para empresas ante niveles altos de radón
En España, la exposición al gas radón en entornos laborales está regulada por el Real Decreto 1029/2022, de 20 de diciembre, por el que se establece el marco legal para la protección sanitaria contra los riesgos derivados de la exposición a las radiaciones ionizantes.
Esta norma transpone la Directiva 2013/59/Euratom e incorpora el radón como un riesgo laboral que debe ser gestionado activamente por las empresas.
¿Cuál es el umbral legal?
El valor de referencia establecido para lugares de trabajo es de 300 Bq/m³ (becquerelios por metro cúbico) como promedio anual. Si se supera este nivel, la empresa está obligada a actuar conforme a la normativa.
Obligaciones legales para las empresas
1. Medición del radón
Las empresas que operen en zonas identificadas como de riesgo por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) deben realizar mediciones del nivel de radón en los lugares de trabajo. Estas mediciones deben ser efectuadas por entidades técnicas competentes, como una UTPR autorizada en radón por el CSN.
2. Aplicación de medidas correctoras
Si las concentraciones superan los 300 Bq/m³, la empresa debe implementar medidas técnicas o de organización para reducir los niveles de exposición por debajo del valor de referencia. Estas medidas pueden incluir:
- Mejora de la ventilación natural o forzada.
- Sellado de grietas en suelos o muros.
- Instalación de sistemas de despresurización del terreno.
3. Evaluación de riesgos laborales
Cuando no es posible reducir el nivel por debajo de 300 Bq/m³ tras la aplicación de medidas razonables, la empresa está obligada a:
- Incluir el radón como agente cancerígeno en la evaluación de riesgos laborales.
- Clasificar a los trabajadores como expuestos a radiaciones ionizantes.
- Establecer programas de vigilancia radiológica y médica específica conforme a lo dispuesto en el Reglamento sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes (RPSRI).
4. Registro y documentación
Toda actuación (mediciones, informes técnicos, medidas aplicadas, seguimiento de resultados) debe ser documentada y archivada, tanto para efectos de inspección como de prevención. Esta documentación puede ser requerida por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social o por la autoridad sanitaria competente.
5. Comunicación a las autoridades
En los casos en los que no se logre reducir la exposición por debajo del límite legal, la empresa debe comunicar esta situación a la autoridad competente en protección radiológica, que en España es el Consejo de Seguridad Nuclear.
Todo esto debe ser coordinado por una UTPR autorizada en radón por el CSN. La intervención de empresas no acreditadas carece de validez normativa.
Sanciones por incumplimiento
El incumplimiento de estas obligaciones puede conllevar sanciones administrativas conforme a la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y al régimen sancionador establecido por el Real Decreto Legislativo 5/2000, pudiendo oscilar entre multas leves y graves, en función del riesgo generado y de la exposición de los trabajadores.
Conclusión
Detectar niveles de radón por encima de 300 Bq/m³ no es una anécdota. Es una obligación legal de intervención, y una responsabilidad ética con las personas que trabajan en tus instalaciones.
No se trata de crear alarma, sino de actuar con responsabilidad, conocimiento y respaldo experto. En España, la normativa es clara y las consecuencias por omisión pueden ser graves. Pero la buena noticia es que existen soluciones accesibles, eficaces y totalmente alineadas con la legislación vigente.
Ahí es donde entramos nosotros.
Desde 1995, en Xpert Unidad Técnica de Protección Radiológica S.L. nos dedicamos con rigor y vocación de servicio a garantizar entornos seguros frente a riesgos radiológicos.
Somos una empresa 100 % española, formada exclusivamente por físicos expertos en Protección Radiológica, y estamos autorizados por el Consejo de Seguridad Nuclear desde hace casi tres décadas, teniendo también la autorización específica de radón.
Nuestra sección especializada, Xpert Radón, ofrece servicios de medición certificada de radón, con tecnología fiable, trazable y conforme a los más altos estándares (acreditación ISO 9001 desde 2004).
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